Tener una buena autoestima no es tan fácil
Asociamos la buena autoestima a positivismo, confianza, seguridad, éxito. Esta idea de buena autoestima no es del todo real. Una buena autoestima es resultado de conocernos, aceptarnos y respetarnos.
¿Qué imagen tienes de tí mismo? ¿Te miras al espejo y te gustas? ¿Qué lenguaje utilizas contigo? ¿Conoces tus fortalezas y tus debilidades? ¿Eres capaz de perdonarte y reconocer que eres imperfecto? ¿Tienes claros cuáles son tus valores y en qué crees?
Una buena base para tener una autoestima sólida es haber tenido un apego seguro en nuestra infancia. Haber sido valorados, queridos y cuidados. Pero sigue sin ser suficiente.
«Cada palabra, expresión facial, gestos o acción por parte de un padre, le da al niño un cierto mensaje sobre la autoestima. Es triste que muchos padres no se den cuenta de los mensajes que están enviando» Virginia Satir
La genética también cuenta.Un estudio realizado por la Saint Louis School of Public Health de Estados Unidos y dirigido por el profesor de dicha Universidad, James Romeis, señala que la herencia genética es responsable de un 33% de cómo nos sentimos físicamente a lo largo de nuestra vida pero también de un 36% de nuestro estado emocional y mental durante toda nuestra existencia.
La estima, una necesidad básica. Maslow señala que existen dos tipos de necesidades de estima: la propia y la que proviene de otras personas.
La familia, el entorno educativo, los iguales, el medio social interaccionan con nosotros y como resultado de interaccionar física y socialmente vamos construyendo la imágen que tenemos de nosotros mismos. También construimos nuestra imágen como resultado de la proyección que nos transmiten los demás sobre nosotros (si somos aceptados, apreciados, queridos, respetados…)
Sobre la complejidad de la autoestima, Molina de Olivares 1997 señala:
- Es una actitud, ya que contempla las formas habiltuales de pensar, actuar, amar y sentir de las personas para consigo mismas.
- Tiene un componente cognitivo, pues se refiere a las ideas, opiniones, creencias, percepciones y procesamiento de la información que posee la persona respecto de si misma.
- Tiene un componente afectivo, que incluye la valoración de lo positivo y lo negativo, involucra sentimientos favorables y desfavorables, agradables o desagradables que las personas perciben de si mismas.
- Tiene un componente conductual porque implica la intención y decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente y coherente.
Los pensamientos, creencias y emociones que vamos creando a lo largo de nuestro desarrollo determinarán que nivel de autoestima tengamos. Los pensamientos generan emociones. Si los pensamientos son negativos probablemente serán consecuencia de distorsiones cognitivas, es decir un análisis erróneo y desajustado de la realidad. Según Mezerville 2004, cuando hay una vivencia patológica de una autoestima pobre, aparece el autodesprecio asociado a reacciones conscientes o inconscientes de autodestrucción.
La ayuda terapeútica en estas situaciones se hace imprescindible.
En una situación temporal acorde con los ciclos de la vida, puede aparecer una baja autoestima. En estas situaciones temporales podemos recuperar unos niveles satisfactorios de estima a través de los propios recursos si han sido bien construidos y si contamos con un entorno favorable que nos permitirán estar bien con nosotros de nuevo y poder realizar nuestro proyecto de vida.
Dónde poner el foco:
- Dedica tiempo a conocerte, así sabrás por qué actuas de un modo determinado y podrás mejorar aspectos de tu vida.
- Observa tu nivel de crítica hacia los otros porque seguro que también te críticas a tí mismo en ese grado. El ser humano es imperfecto, tú y los demás.
- Responsabilízate de tu vida, de tus decisiones, acciones y emociones. El momento del cambio siempre está en el ahora.
- Atrévete a ser tú mismo, a quitarte las máscaras. Eres único e irrepetible. Esta es la valía de ser quien eres.
- Busca tu razón de vida, aquello para lo que te crees preparado o aproxímate todo lo posible en esa dirección. Todos tenemos talentos, busca los tuyos.
- Sé integro, en tus palabras y actos. Procura que siempre te quede una buena sensación de tu forma de actuar.
Fuentes
Revista electrónica «Actualidades investigativas en educación» Volumen 7, número 3, 2007
www.tendencias21.net



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